viernes, diciembre 01, 2006

Casa Carbonell Alicante


La Casa Carbonell en Alicante

En el número 1 de la Explanada de España se levanta el imponente edificio conocido por Casa Carbonell, el más emblemático de carácter particular existente en Alicante, construido, entre 1922 y 1925, con planos del arquitecto Vidal Ramos, autor asimismo de otros importantes proyectos en la propia ciudad, como el Mercado de Abastos, Palacio de la Diputación provincial, Hospital Provincial, Gobierno Militar, Correos y amplias reformas del Casino y Salón Moderno (Cine Monumental).

Entre sus diseños de viviendas sobresalen la del consignatario de buques José Lamaignére, concluida en 1918, también en la misma Explanada, y, más aún, la referida Casa Carbonell. La tradición popular relaciona ambas mansiones, ya que, según fama, la segunda había sido mandada construir por el fabricante de tejidos alcoyano Enrique Carbonell en respuesta al menosprecio de su fortuna por el citado Lamaignére. En cualquier caso, sí es cierto que una morada de esa entidad guarda estrecha relación con el singular enriquecimiento que experimentaron los industriales los textiles alcoyanos con ocasión del primer conflicto mundial, que originó una fortísima demanda de paños para uniformar al ejército francés.

Tampoco puede sorprender que el arquitecto llamado a desarrollar el ambicioso designio fuese J. Vidal Ramos, a quien, como se ha señalado, se encargaron durante la década de los veinte los más importantes edificios públicos de la ciudad de Alicante. Dicho arquitecto fue el principal representante, en la provincia, de la tendencia neoplateresca y neobarroca en la que vino a desembocar el eclecticismo. Transcurridos más de tres cuartos de siglos, la Casa Carbonell, objeto de excelente restauración, continúa acogiendo magníficas viviendas y locales de negocios, fiel a su planteamiento inicial.

viernes, noviembre 10, 2006

Norias o ruedas de corriente



Profunda e intensamente entrañada la noria o rueda de corriente, denominada asimismo azuda, aceña o azacaya, en la cultura y modo de vivir de los árabes, no fueron,empero, éstos sus inventores, aunque sí sus grandes difusores. Probablemente el origen del artilugio se halle en los regadíos de Oriente Medio, particularmente en los del Orontes y Eúfrates, y a partir de allí irradiarían en la Antigüedad, para ser luego más o menos modificados y diversificados por los árabes en el vasto espacio que ocuparon. Parece que puede concluirse, sin excesivo riesgo, que las ruedas de corriente fueron patrimonio de los hispanorromanos tanto en la Bética como la Cartaginense, en cuyos territorios perduraron y alcanzaron máxima implantación durante el periodo musulmán.

En la fachada este de España las hubo, casi seguro, en todos los regadíos históricos, si bien la mayor densidad correspondió a la cuenca del Segura, sobre todo en las huertas de Murcia, Orihuela y Lorca. Generalizada la denominación de norias fluviales, ésta no siempre es exacta, puesto que la mayoría, más que de los ríos, tomaban agua de acequias madres o mayores y brazales; con el tipo de ubicación guardan relación los diámetros, que oscilan entre 13 y 9 metros para los situados sobre los ríos alóctonos más caudalosos, dimensión esta última que no sobrepasan las colocadas en acequias mayores, con radios generalmente mayores de tres metros, que tan sólo reducen las radicadas en acequias menores.

Con material tradicional de las norias de corriente en las vegas del Segura se utilizó el pino rojo, embreado para defenderlo de la putrefacción e impermeabilizar las dos coronas que, unidas por las paletas, integran estas norias de llantas huecas; merced a su giro, a impulso de la corriente, sobre un eje horizontal fuertemente sujeto sobre por sólida obra de mampostería, los cajetones de las dos coronas, con bocas abiertas al exterior, se llenan de agua al sumergirse y la arrojan sobre el caudal elevado cuando, al aproximarse a la altura del diámetro, invierten su posición.

Muy llamativas por su espectacularidad, belleza e ingenioso planteamiento, las norias de corriente fueron celebradas por cronistas nativos y extraños. No son hoy motivos funcionales, sino otros de conservación de este importante legado histórico los que han permitido la pervivencia de las ñoras más famosas (Alcantarilla, Blanca, la reconstruida de Ñora, Benijófar, Mosquitas); constituyen, empero, multitud las destruidas, muchas sin rastro alguno.

lunes, noviembre 06, 2006

Tibi, monumento hidráulico singular

Para el control de caudales que circulaban sin provecho, y a veces con daño, en el reseco sureste ibérico, se recurrió a la temprana construcción de embalses. Los de Almansa y Tibi fueron, por este orden, los primeros, si bien el segundo superó, con mucho, a aquél en celebridad y trascendencia. Reservorio prototípico y singular, imitado durante siglos, Tibi carece de parangón en la historia hidráulica española y universal. Desde 1593, año en que fueron caladas sus compuertas, hace más de cuatro siglos, con algún paréntesis, que el famoso pantano regula las aguas del Monnegre en beneficio de la Huerta de Alicante. La autoría de su proyecto ha sido muy controvertida, si bien planos recientemente localizados atestiguan el importante papel del arquitecto italiano Cristóbal Antonelli en su traza final.

Es una típica presa de gravedad, con planta arqueada, que algunos tratadistas definen como de gravedad-arco. La base cuenta nueve metros de longitud, a los que se añaden cincuenta más en la coronación, con espesores respectivos de 33,7 y 20,5 metros. Aguas abajo, el dique escalonado, alcanza 42,7 metros, mientras queda en cuarenta y uno por su paramento interior. La capacidad inicial del vaso, hoy muy menguada por los arrastres, fue de 3,7 hm. El pantano incorporó una serie de innovaciones dignas de mención, en particular: el sistema de toma de aguas y galería de salida, desarenador y, añadido después, aliviadero lateral; en efecto, construida originariamente como presa de vertedero, para verter los excedentes por coronación, tras la gran avenida de 1697, que destruyó parcialmente el paramento aguas debajo de Tibi, se construyó un aliviadero de dos tramos de 2,1 m de luz que continúa por un canal abierto en la roca.

Por todo ello, el embalse de Tibi revistió carácter modélico hasta el último cuarto del siglo XVIII. Cuando en 1611 el concejo de lorca pretende levantar una presa, sobre el Guadalentín, en el estrecho de Puentes, el actor capitular habla literalmente “de una obra hecha al estilo de Alicante”, y en términos semejantes se expresa el Real Decreto de 11 de febrero de 1785 que dispuso la disolución de la Real Compañía del Canal de Murcia y “en otra, a construir dentro del término de la ciudad de Lorca dos pantanos a imitación del de Alicante...” Mejorada hoy la accesibilidad al embalse, es de desear que no se ahorre esfuerzo alguno por preservar un monumento hidráulico de tanta trascendencia y significación histórica como el célebre pantano de Tibi.

Información relacionada con Tibi, monumento hidráulico singular:

- Catástrofes naturales y obras hidráulicas

viernes, octubre 20, 2006

Orihuela, una ciudad monumental



Emplazada en el sector de contacto entre sierra y vega, aprovechando un meandro estable del río Segura, Orihuela, capital de la gobernación meridional y luego también sede episcopal, fue la segunda ciudad en rango del reino de Valencia, sólo cedía a ésta, única de dicho ámbito a la que lo hace hoy en patrimonio monumental. Las citadas funciones y un dilatado término general auspiciaron el avecindamiento en Orihuela de nutrido y poderoso patriciado, integrado por eclesiásticos y nobles, que confirieron a la urbe un sello entre levítico y señorial, con una robusta impronta en la morfología urbana, que llega hasta hoy con abundante presencia en el casco histórico de iglesias, conventos, casonas y palacios.

Aunque privan los edificios de naturaleza religiosa, los de origen nobiliario son asimismo notorios y numerosos. Resaltemos que, entre los primeros, cuentan cinco monumentos nacionales, a saber: el imponente Colegio de Santo Domingo (ver Colegio de Santo Domingo) , antiguo convento de dominicos y universidad, levantado entre los siglos XVI y XVIII, con elementos renacentistas y barrocos; las bellísimas iglesias góticas del Salvador, convertida sucesivamente en colegiata y catedral, la de Santa Justa y Rufina, y la de Santiago, donde celebraron cortes los Reyes Católicos en su marcha hacia la conquista de Granada; y, por último, el elegante palacio episcopal, de traza dieciochesca, recientemente restaurado.

A la cabeza del estamento nobiliario figuraron los titulares de señoríos alfonsinos, algunos de los cuales lograron títulos nobiliarios y, en algunos casos, la Grandeza de España. A los dos linajes más poderosos del Bajo Segura, los de Rocamora y Roca de Togores, respectivamente marqueses de Rafal y condes, luego duques, de Pinohermoso, títulos sobre los que se apoyan sendas Grandezas de España, corresponden los palacios de mayor entidad y empaque. A los primeros el actual palacio del conde de la Granja, cuya fachada fue renovada en el siglo XVIII por Jaime Bort, mientras el de los segundos, hoy biblioteca municipal, radicaba en la Plaza de la Pía o del marqués de Rafal, cuya actual mansión hace frente a aquél. Subrayemos, no obstante, que, a pesar de ruinas y derribos, la nómina de palacios y casonas nobiliarias subsistentes es larga; y en ella, además de los citados, se incluyen muestras tan valiosas y prototípicas como los palacios del marqués de Arneva, actual Ayuntamiento, de Tudemir o del duque de Béjar, convertidos en atractivo y comfortable hotel, del Barón de La Luide, del Portillo, que acoge la Caja Rural, y el de los marqueses de Rubalcaba, transformado en museo. En suma, Orihuela encierra un riquísimo conjunto monumental, el segundo en importancia de la Comunidad Valenciana.

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- Castillos y palacios en los señoríos valencianos

domingo, octubre 15, 2006

Colegio de Santo Domingo (Orihuela)



El oriolano don Fernando de Loazes, sucesivamente obispo de Elna, Lérida, Tortosa, arzobispo de Tarragona y arzobispo de Valencia- Patriarca de Antioquia, mandó levantar la grandiosa fábrica renacentista de Santo Domingo, por más que se finalizara transcurridos muchos años de su muerte, con la monumental portada barroca de de la universidad. Fue también él quien inició el largo y complicado itinerario que llevaría cien años después, en 1646, al logro completo de la Universidad de Orihuela; con esa finalidad hizo cuantiosas donaciones, legó sus bienes muebles e inmuebles y escogió como embrión del centro de estudios superiores al convento de dominicos de Nuestra Señora del Socorro y San José, intramuros de Orihuela.

Así pues, las obras de Santo Domingo, el edificio más emblemático del antiguo reino de Valencia y monumento nacional, dieron comienzo en 1553 y concluyeron mediados el setecientos. De la imponente construcción sobresale, en primer término, una grandiosa fachada, muy austera, con marcado predominio de de la línea horizontal, sólo interrumpida por ventanas y las portadas que dan acceso a la iglesia, convento y antigua universidad respectivamente; de éstas, las dos primeras, labradas en el quinientos, son las más antiguas, si bien la de mayor monumentalidad es la gran portada barroca de la universidad, diseñada a comienzos del siglo XVIII por Pedro Juan Codoñer.

En el interior, los elementos y dependencias principales son, además de los dos maravillosos claustros, la iglesia y su torre-campanario, la historiada portada de la sacristía y el refectorio. La iglesia, salvo la fachada, que es posterior, fue trazada en el seiscientos por Pedro Quintana, quien concibió una masa única con bóveda de medio cañón, capillas entre los contrafuertes y cúpula en la unión de crucero y nave. Más tardía es la torre, con rica decoración, que, a mediados del siglo XVIII, reemplazó al campanario renacentista. Por su parte, la puerta de la sacristía debida a Juan Inglés, a quien se ha atribuido sin plena seguridad la traza originaria de Santo Domingo, es del último tercio del XVI, concebida como un arco del triunfo sobre el que apoya un templete. El espléndido y espacioso refectorio del antiguo convento muestra nervaduras de gótico final, y fue reformado en el siglo XVIII, enriqueciéndolo con uno de los mejores zócalos de azulejería valenciana que han llegado a la actualidad.

viernes, octubre 13, 2006

El municipio menos extenso de España

El municipio valenciano de Emperador, segregado del matriz de Museros, en el partido judicial de Moncada, es, con sus 0,03 Kilómetros cuadrados, el de menos superficie de España, pero no el menos poblado. Este minúsculo término de tres hectáreas es fruto de fuero alfonsino de 1329 que, declarado subsistente por Carlos III en 1772, permitía la creación de un lugar y el logro de la jurisdicción alfonsina- civil plena y criminal limitada- sobre sus habitantes, con tal que radicasen en aquél un mínimo de 15 vecinos.

Al amparo de dicha norma, el rico comerciante Agustín Emperador obtuvo la referida jurisdicción alfonsina y el amojonamiento del solar donde en torno a una destilería de aguardiente y una manufactura de lonas instaladas en 1760, se levantaron los hogares de los operarios; el conjunto se completó con una ermita y la casa del flamante señor alfonsino.

Incorporadas las jurisdicciones señoriales a la nación por Decreto de Cortes de 6 de agosto de 1811, perduró el señorío territorial, que dió pie a la consecución de municipalidad años después. Mediado el siglo XIX, integraban el poblado de Lugar Nuevo o Venta de Emperador. 24 casas y 3 barracas, con 27 vecinos y 130 almas. Cien años después, con la mayoría de la población empleada en la fábrica de conservas, constaba el núcleo de 54 viviendas y 231 habitantes, que en el último censo de 2001 eran sólo 205. Por lo demás, el celo de sus naturales ha permitido la perduración de esta curiosa reliquia histórica.

Cómo llegar a Emperador desde Valencia

jueves, octubre 12, 2006

Castillos y palacios en los señoríos valencianos

Alcázares, castillos, castillos-palacios, palacios y casas de los barones o titulares de los señoríos constituyen parte importante y valiosa, no siempre bien ponderada, del riquísimo patrimonio histórico-artístico valenciano. A pesar de la desaparición de algunos de estos edificios, con pérdidas tan sensibles como los espléndidos palacios condales de Albatera y Oliva, su número es aún muy elevado, reflejo de la enorme amplitud territorial del régimen señorío valenciano. En efecto, a finales del Antiguo Régimen las juridicciones señoriales cubrían casi las tres cuartas partes del espacio entonces valenciano y gravitaban sobre la gran mayoría de villas – 55 por sólo 41 de realengo- y lugares, 315 de un total de 334; sin que faltaran, además, tres ciudades de la importancia de Denia, Gandía, y Segorbe.

Residencias permanentes primero, y luego esporádicas o meramente nominales, de los titulares de los distintos señoríos, sedes de gobierno, administración de justicia y recaudación de tributos y rentas, estas construcciones ofrecen aspecto vario: desde imponentes alcázares (en los marquesados de Elche y Albaida, por ejemplo), pasando por antiguos castillos(Buñol, Castalla, Denia), a majestuosos palacios, como el condal de Cocentaina o el ducal de Gandía, bellísimos castillos-palacios, con muestras prototípicas en Alacuás u Onil, o casonas de la señoría correspondiente (Casa del Barón en Cortes de Pallás, Alcolecha, etc.); en cualquier caso, edificios que, por su entidad, hechura y prestancia, sobresalen del caserío inmediato.

Así pues, al recorrer la Comunidad Valenciana, resulta notoriamente elevada la posibilidad de hallarse en un antiguo señorío con un alcázar, castillo, castillo-palacio, palacio o casa-palacio digno de ser visitado y conocido.

Inormación relacionada con Castillos y palacios en los señoríos valencianos:

- Colegio de Santo Domingo (Orihuela)
- Orihuela, una ciudad monumental