lunes, noviembre 06, 2006

Tibi, monumento hidráulico singular

Para el control de caudales que circulaban sin provecho, y a veces con daño, en el reseco sureste ibérico, se recurrió a la temprana construcción de embalses. Los de Almansa y Tibi fueron, por este orden, los primeros, si bien el segundo superó, con mucho, a aquél en celebridad y trascendencia. Reservorio prototípico y singular, imitado durante siglos, Tibi carece de parangón en la historia hidráulica española y universal. Desde 1593, año en que fueron caladas sus compuertas, hace más de cuatro siglos, con algún paréntesis, que el famoso pantano regula las aguas del Monnegre en beneficio de la Huerta de Alicante. La autoría de su proyecto ha sido muy controvertida, si bien planos recientemente localizados atestiguan el importante papel del arquitecto italiano Cristóbal Antonelli en su traza final.

Es una típica presa de gravedad, con planta arqueada, que algunos tratadistas definen como de gravedad-arco. La base cuenta nueve metros de longitud, a los que se añaden cincuenta más en la coronación, con espesores respectivos de 33,7 y 20,5 metros. Aguas abajo, el dique escalonado, alcanza 42,7 metros, mientras queda en cuarenta y uno por su paramento interior. La capacidad inicial del vaso, hoy muy menguada por los arrastres, fue de 3,7 hm. El pantano incorporó una serie de innovaciones dignas de mención, en particular: el sistema de toma de aguas y galería de salida, desarenador y, añadido después, aliviadero lateral; en efecto, construida originariamente como presa de vertedero, para verter los excedentes por coronación, tras la gran avenida de 1697, que destruyó parcialmente el paramento aguas debajo de Tibi, se construyó un aliviadero de dos tramos de 2,1 m de luz que continúa por un canal abierto en la roca.

Por todo ello, el embalse de Tibi revistió carácter modélico hasta el último cuarto del siglo XVIII. Cuando en 1611 el concejo de lorca pretende levantar una presa, sobre el Guadalentín, en el estrecho de Puentes, el actor capitular habla literalmente “de una obra hecha al estilo de Alicante”, y en términos semejantes se expresa el Real Decreto de 11 de febrero de 1785 que dispuso la disolución de la Real Compañía del Canal de Murcia y “en otra, a construir dentro del término de la ciudad de Lorca dos pantanos a imitación del de Alicante...” Mejorada hoy la accesibilidad al embalse, es de desear que no se ahorre esfuerzo alguno por preservar un monumento hidráulico de tanta trascendencia y significación histórica como el célebre pantano de Tibi.

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