miércoles, mayo 16, 2007

Palacio Marqués Dos Aguas Valencia


El Palacio del Marqués de Dos Aguas en Valencia

A finales del siglo XVIII, las tres cuartas partes del territorio valenciano eran de señorío, y más de su mitad correspondían a la nobleza. Esta situación originó la existencia de numerosos y espléndidos palacios en la ciudad de Valencia, constituidos, principalmente, entre los siglos XV a XVIII. Uno de los más fastuosos, y, sin duda, hoy el más famoso de ellos, es la antigua mansión de los marqueses de Dos Aguas. Este linaje, en principio el de los Rabassa de Perellós, tuvo origen en unos generosos que, enriquecidos extraordinariamente en el comercio y con el arrendamiento de los tributos de la Generalidad Valenciana, adquirieron la Baronía de Dos Aguas y recibieron, en 1699, el título de marqueses de igual denominación; después, una afortunada política de enlaces matrimoniales y la hábil gestión de su patrimonio, les convirtió en una de las primeras casas de la nobleza valenciana, añadiendo al marquesado dos condados, otros tantos vizcondados y diez baronías, 48 señoríos en total.

Antes que mediase el siglo XVIII, en 1740, el marqués decidió rehacer su palacio, para que reflejase adecuadamente la riqueza y fasto de su Casa. Para ello, sin escatimar gasto, contando con los mejores arquitectos y la especial colaboración del grabador y pintor Hipólito Rovira, edificó un suntuoso edificio, auténtico prototipo del palacio barroco valenciano y español. La prestancia de sus grandes fachadas, su bellísima portada alabrastina, centrada por la hornacina de la Virgen del Rosario, patrona del marquesado, y con la alegoría de dos gigantes que representan las dos corrientes de agua o ríos que dan nombre a aquél; así como la grandeza de sus salones y estancias, hacen de la vasta construcción un conjunto de singular belleza y elegancia, que, además, alberga en la actualidad el Museo Nacional de Cerámica. Se trata, pues, de una visita obligada.

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martes, mayo 15, 2007

Lonja Valencia


La Lonja de Valencia

Una de las referencias capitales del riquísimo patrimonio artístico valenciano es su Lonja, edificio emblemático del gótico civil, declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad en 1996. Construida entre 1483 y 1548, la Lonja refleja la época de máximo esplendor de la ciudad de Valencia, emporio comercial del Mediterráneo y capital financiera de la monarquía hispánica de los Reyes Católicos; por entonces, sus casi 100.000 habitantes casi triplicaba la población de Barcelona y duplicaban la de Madrid.

El objetivo de los Jurados de lograr una Lonja "Molt bella e magnifica e sumptuosa, que sia honor e ornament de aquesta ciudad", se alcanzó plenamente con esta construcción, integrada por tres espacios o cuerpos. El primero, de singular espectacularidad y belleza, es la vasta sala de contratación o columnario, que excede de 750 metros cuadrados y posee techos de casi 17,5 metros de altura; dicho recinto queda visualmente dividido en tres tramos longitudinales y cinco transversales por ocho columnas helicoidales exentas, de extraordinaria esbeltez y grandeza, impresión acentuada por los ocho nervios que, a partir de los respectivos fustes, crean en la techumbre una hermosa y original retícula.

Tras este cuerpo, y a imagen de un Templo de la Fama clásico, se levantó la sede para el célebre Tribunal del Consulado, instituido por Pedro III en 1283, con logradísimos ventanales y fachadas exteriores. Nexo entre los dos cuerpos citados es el llamativo torreón prismático, que albergó en su planta baja una capilla consagrada a la Inmaculada, mientras los dos pisos altos servían de cárcel para los mercaderes declarados en quiebra.

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miércoles, mayo 02, 2007

Mercado Central Valencia


El Mercado Central de Valencia

Días atrás fue noticia destacada la fastuosa fiesta ofrecida por la famosa firma italiana de moda y artículos de lujo Prada en honor y apoyo de su velero Luna Rossa, que participa en la regata Louis Vuitton, de la que saldrá la embarcación que competirá con el actual campeón en el Desafío de la America´s Cup. La originalidad de la exquisita velada consistió en que el marco elegido fue el Mercado Central de Valencia, revestido para la ocasión por decoradores de máximo prestigio, que convirtieron, por una noche, el enorme local en suntuoso salón, aprovechando al máximo las extraordinarias posibilidades del original y grandioso edificio modernista, inaugurado en 1928, que aúna airoso y decorativo esqueleto férreo, gran claraboya en su cúpula central y el armónico conjunto de cubiertas que iluminan y ventilan.

Sin duda, el acondicionamiento del espléndido local fue digna del mismo, pero difícilmente superaría la maravillosa sínfonia de colores y olores que ofrecen cada día el sinfín de puestos del mismo, con oferta de los comestibles más varios, con los productos huertanos en primer término. La ciudad de Valencia, una de las más bellas de España y Europa, capital de su antiguo reino y primera urbe de la Hispania del cuatrocientos, posee un conjunto monumental de excepcional importancia, que reclama, de inmediato, la atención y el tiempo del visitante, pero, a la hora de la obligada selección, no puede faltar la visita al bellísimo escenario que, por continente y contenido, constituye el Mercado Central de la gran urbe levantina.

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viernes, diciembre 01, 2006

Casa Carbonell Alicante


La Casa Carbonell en Alicante

En el número 1 de la Explanada de España se levanta el imponente edificio conocido por Casa Carbonell, el más emblemático de carácter particular existente en Alicante, construido, entre 1922 y 1925, con planos del arquitecto Vidal Ramos, autor asimismo de otros importantes proyectos en la propia ciudad, como el Mercado de Abastos, Palacio de la Diputación provincial, Hospital Provincial, Gobierno Militar, Correos y amplias reformas del Casino y Salón Moderno (Cine Monumental).

Entre sus diseños de viviendas sobresalen la del consignatario de buques José Lamaignére, concluida en 1918, también en la misma Explanada, y, más aún, la referida Casa Carbonell. La tradición popular relaciona ambas mansiones, ya que, según fama, la segunda había sido mandada construir por el fabricante de tejidos alcoyano Enrique Carbonell en respuesta al menosprecio de su fortuna por el citado Lamaignére. En cualquier caso, sí es cierto que una morada de esa entidad guarda estrecha relación con el singular enriquecimiento que experimentaron los industriales los textiles alcoyanos con ocasión del primer conflicto mundial, que originó una fortísima demanda de paños para uniformar al ejército francés.

Tampoco puede sorprender que el arquitecto llamado a desarrollar el ambicioso designio fuese J. Vidal Ramos, a quien, como se ha señalado, se encargaron durante la década de los veinte los más importantes edificios públicos de la ciudad de Alicante. Dicho arquitecto fue el principal representante, en la provincia, de la tendencia neoplateresca y neobarroca en la que vino a desembocar el eclecticismo. Transcurridos más de tres cuartos de siglos, la Casa Carbonell, objeto de excelente restauración, continúa acogiendo magníficas viviendas y locales de negocios, fiel a su planteamiento inicial.

viernes, noviembre 10, 2006

Norias o ruedas de corriente



Profunda e intensamente entrañada la noria o rueda de corriente, denominada asimismo azuda, aceña o azacaya, en la cultura y modo de vivir de los árabes, no fueron,empero, éstos sus inventores, aunque sí sus grandes difusores. Probablemente el origen del artilugio se halle en los regadíos de Oriente Medio, particularmente en los del Orontes y Eúfrates, y a partir de allí irradiarían en la Antigüedad, para ser luego más o menos modificados y diversificados por los árabes en el vasto espacio que ocuparon. Parece que puede concluirse, sin excesivo riesgo, que las ruedas de corriente fueron patrimonio de los hispanorromanos tanto en la Bética como la Cartaginense, en cuyos territorios perduraron y alcanzaron máxima implantación durante el periodo musulmán.

En la fachada este de España las hubo, casi seguro, en todos los regadíos históricos, si bien la mayor densidad correspondió a la cuenca del Segura, sobre todo en las huertas de Murcia, Orihuela y Lorca. Generalizada la denominación de norias fluviales, ésta no siempre es exacta, puesto que la mayoría, más que de los ríos, tomaban agua de acequias madres o mayores y brazales; con el tipo de ubicación guardan relación los diámetros, que oscilan entre 13 y 9 metros para los situados sobre los ríos alóctonos más caudalosos, dimensión esta última que no sobrepasan las colocadas en acequias mayores, con radios generalmente mayores de tres metros, que tan sólo reducen las radicadas en acequias menores.

Con material tradicional de las norias de corriente en las vegas del Segura se utilizó el pino rojo, embreado para defenderlo de la putrefacción e impermeabilizar las dos coronas que, unidas por las paletas, integran estas norias de llantas huecas; merced a su giro, a impulso de la corriente, sobre un eje horizontal fuertemente sujeto sobre por sólida obra de mampostería, los cajetones de las dos coronas, con bocas abiertas al exterior, se llenan de agua al sumergirse y la arrojan sobre el caudal elevado cuando, al aproximarse a la altura del diámetro, invierten su posición.

Muy llamativas por su espectacularidad, belleza e ingenioso planteamiento, las norias de corriente fueron celebradas por cronistas nativos y extraños. No son hoy motivos funcionales, sino otros de conservación de este importante legado histórico los que han permitido la pervivencia de las ñoras más famosas (Alcantarilla, Blanca, la reconstruida de Ñora, Benijófar, Mosquitas); constituyen, empero, multitud las destruidas, muchas sin rastro alguno.

lunes, noviembre 06, 2006

Tibi, monumento hidráulico singular

Para el control de caudales que circulaban sin provecho, y a veces con daño, en el reseco sureste ibérico, se recurrió a la temprana construcción de embalses. Los de Almansa y Tibi fueron, por este orden, los primeros, si bien el segundo superó, con mucho, a aquél en celebridad y trascendencia. Reservorio prototípico y singular, imitado durante siglos, Tibi carece de parangón en la historia hidráulica española y universal. Desde 1593, año en que fueron caladas sus compuertas, hace más de cuatro siglos, con algún paréntesis, que el famoso pantano regula las aguas del Monnegre en beneficio de la Huerta de Alicante. La autoría de su proyecto ha sido muy controvertida, si bien planos recientemente localizados atestiguan el importante papel del arquitecto italiano Cristóbal Antonelli en su traza final.

Es una típica presa de gravedad, con planta arqueada, que algunos tratadistas definen como de gravedad-arco. La base cuenta nueve metros de longitud, a los que se añaden cincuenta más en la coronación, con espesores respectivos de 33,7 y 20,5 metros. Aguas abajo, el dique escalonado, alcanza 42,7 metros, mientras queda en cuarenta y uno por su paramento interior. La capacidad inicial del vaso, hoy muy menguada por los arrastres, fue de 3,7 hm. El pantano incorporó una serie de innovaciones dignas de mención, en particular: el sistema de toma de aguas y galería de salida, desarenador y, añadido después, aliviadero lateral; en efecto, construida originariamente como presa de vertedero, para verter los excedentes por coronación, tras la gran avenida de 1697, que destruyó parcialmente el paramento aguas debajo de Tibi, se construyó un aliviadero de dos tramos de 2,1 m de luz que continúa por un canal abierto en la roca.

Por todo ello, el embalse de Tibi revistió carácter modélico hasta el último cuarto del siglo XVIII. Cuando en 1611 el concejo de lorca pretende levantar una presa, sobre el Guadalentín, en el estrecho de Puentes, el actor capitular habla literalmente “de una obra hecha al estilo de Alicante”, y en términos semejantes se expresa el Real Decreto de 11 de febrero de 1785 que dispuso la disolución de la Real Compañía del Canal de Murcia y “en otra, a construir dentro del término de la ciudad de Lorca dos pantanos a imitación del de Alicante...” Mejorada hoy la accesibilidad al embalse, es de desear que no se ahorre esfuerzo alguno por preservar un monumento hidráulico de tanta trascendencia y significación histórica como el célebre pantano de Tibi.

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- Catástrofes naturales y obras hidráulicas

viernes, octubre 20, 2006

Orihuela, una ciudad monumental



Emplazada en el sector de contacto entre sierra y vega, aprovechando un meandro estable del río Segura, Orihuela, capital de la gobernación meridional y luego también sede episcopal, fue la segunda ciudad en rango del reino de Valencia, sólo cedía a ésta, única de dicho ámbito a la que lo hace hoy en patrimonio monumental. Las citadas funciones y un dilatado término general auspiciaron el avecindamiento en Orihuela de nutrido y poderoso patriciado, integrado por eclesiásticos y nobles, que confirieron a la urbe un sello entre levítico y señorial, con una robusta impronta en la morfología urbana, que llega hasta hoy con abundante presencia en el casco histórico de iglesias, conventos, casonas y palacios.

Aunque privan los edificios de naturaleza religiosa, los de origen nobiliario son asimismo notorios y numerosos. Resaltemos que, entre los primeros, cuentan cinco monumentos nacionales, a saber: el imponente Colegio de Santo Domingo (ver Colegio de Santo Domingo) , antiguo convento de dominicos y universidad, levantado entre los siglos XVI y XVIII, con elementos renacentistas y barrocos; las bellísimas iglesias góticas del Salvador, convertida sucesivamente en colegiata y catedral, la de Santa Justa y Rufina, y la de Santiago, donde celebraron cortes los Reyes Católicos en su marcha hacia la conquista de Granada; y, por último, el elegante palacio episcopal, de traza dieciochesca, recientemente restaurado.

A la cabeza del estamento nobiliario figuraron los titulares de señoríos alfonsinos, algunos de los cuales lograron títulos nobiliarios y, en algunos casos, la Grandeza de España. A los dos linajes más poderosos del Bajo Segura, los de Rocamora y Roca de Togores, respectivamente marqueses de Rafal y condes, luego duques, de Pinohermoso, títulos sobre los que se apoyan sendas Grandezas de España, corresponden los palacios de mayor entidad y empaque. A los primeros el actual palacio del conde de la Granja, cuya fachada fue renovada en el siglo XVIII por Jaime Bort, mientras el de los segundos, hoy biblioteca municipal, radicaba en la Plaza de la Pía o del marqués de Rafal, cuya actual mansión hace frente a aquél. Subrayemos, no obstante, que, a pesar de ruinas y derribos, la nómina de palacios y casonas nobiliarias subsistentes es larga; y en ella, además de los citados, se incluyen muestras tan valiosas y prototípicas como los palacios del marqués de Arneva, actual Ayuntamiento, de Tudemir o del duque de Béjar, convertidos en atractivo y comfortable hotel, del Barón de La Luide, del Portillo, que acoge la Caja Rural, y el de los marqueses de Rubalcaba, transformado en museo. En suma, Orihuela encierra un riquísimo conjunto monumental, el segundo en importancia de la Comunidad Valenciana.

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- Castillos y palacios en los señoríos valencianos